Ahí van algunas de las fotos, que sirvan de recuerdo de la excursión.
Parece que se lo pasaron muy bien y que el día acompañó.
Hasta la próxima
Nombre de la ruta: Subida Ermita
Cristo del Zapato
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Provincia: Granada Zona: Valle de Lecrín Población: Pinos del Valle
Tipo de recorrido: Ida y vuelta
Recorrido: Desnivel: Dificultad: Baja-media Señalización: Señalizada Época recomendada: primavera, otoño, invierno Duración: 3h. Aprox.
Lugar de salida: en la Salida de Armilla–Ogíjares dirección Motril;
junto al Vivero
Día: 03 de
febrero de 2013
Hora: 10,30h
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Mapa de ruta:
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De Pinos
del Valle a la ermita del Cristo del Zapato.- Aparcamos junto al Polideportivo del pueblo. Empezamos
a subir por el sendero de la ermita junto a unos lavaderos.
Por una
empinada pista que pasa junto a unos depósitos de agua, ascendemos por un
pinar ganando altura rápidamente. Hay carteles de madera que indican
“Ermita Cristo del Zapato y Cerro Chinchirilla”. En el primer
cartel alguien ha corregido la “ll” por una “n”, porque en realidad es
Chichirina, luego se ha cansado y en los posteriores no hay modificación.
Conforme
subimos vamos ganando vistas sobre un montón de pueblos: Pinos del Valle,
Lecrín, Cónchar, Cozvíjar, Dúrcal…, y, también, el embalse de Béznar y
la cara suroeste de Sierra Nevada. En la zona nevada vemos el
Caballo, el “tresmil” más occidental.
El
sendero se va empinando cada vez más haciendo eses sin parar. No
viene mal una paradita de vez en cuando y así poder disfrutar del paisaje.
Pronto vemos la ermita, toda blanca, sobre
la peña que corona el cerro (también blanqueada).
Esta
ermita fue destruida por un rayo en el año 2009 partiéndola en dos y
destrozando la cruz y dañando el cuadro del Cristo, por lo que ha sido
reconstruida. Sobre el origen de la ermita la leyenda habla de un pastor que
encontró un cuadro del Santo Cristo del Zapato en ese lugar y lo bajó al
pueblo, pero el cuadro siempre volvía al cerro (hasta tres veces), lo
que fue entendido como el deseo del Cristo para que se le construyera
allí una ermita.
Hacia el
este destaca la Sierra de Lújar y detrás la Contraviesa.
Se puede
seguir un poco la cuerda de la sierra en dirección al Alto del Quemado Blanco
(aunque en plan salvaje).
Tengo la idea de intentar subir al Pico de la Giralda
desde aquí haciendo un bonito cresteo.
Durante el mes de abril lo bajan del cerro y lo depositan una noche en la iglesia del barrio bajo y otra en la del barrio alto. Es con mucho el santo al que más devoción se le tiene en mi pueblo. Está lleno de leyendas. Entre otras, se dice que el cerro alberga un lago en su interior - de ahí tantas fuentes - y que el Santo nos protege de que pueda algún día inundar al pueblo. En la imagen figura, a la izquierda, San Sebastián y a la derecha San Roque, patrón del pueblo.
El día 3 de mayo, el Cristo del Zapato
vuelve a su ermita en romería.
Y ahora
la historia del origen de la devoción del Cristo del Zapato en Pinos del
Valle.
Cuenta
la leyenda que en el pueblo italiano de Lucas había una pobre mujer que todos
los días iba a rogar al Santo Cristo que la ayudara, tenía muchas deudas y a
su marido lo metieron en la cárcel por ello. Un día se cayó el
zapato derecho del Cristo, que era de oro, en el cáliz, pero el cura
no pudo levantarlo, comprendió que era un milagro. Consultó a sus
superiores que decidieron que lo intentaran los fieles. Todos fueron pasando
sin éxito hasta que le llegó el turno a la pobre mujer que lo levantó
sin dificultad. Pudo venderlo, pagar las deudas y sacar a su marido de la
cárcel.
Hasta
aquí la leyenda, parece ser que el sacerdote de Lucas, de padres españoles,
tenía casa en Pinos del Valle, por lo que mandó pintar un cuadro con el Santo
Cristo del Zapato y los dos patronos de la localidad a sus costados, San
Sebastián y San Roque. El cuadro se colocó, primero en la iglesia del Barrio
Bajo, para, luego, ser trasladada a la ermita.
Tranquilamente volvemos de nuevo a Pinos del
Valle, al punto de inicio, y en dos horas está la ruta terminada
Se puede ampliar el recorrido con una
visita color primavera
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PROGRAMADA 3ª EXCURSIÓN A CASCADAS DE PRADO NEGRO
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Provincia: Granada Zona: Parque Natural Sierra de Huetor Población: Prado Negro Tipo de recorrido: Ida y vuelta Recorrido: 10 km Desnivel: 604 m. Dificultad: Baja-media Señalización: Señalizada Época recomendada: primavera, otoño, invierno | |
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Así que, aquí estamos, una vez más, junto a la antigua Venta del Molinillo (1.200 m.a.), en donde dejamos los coches estacionados; pasando enseguida junto a la monumental puerta que da entrada y/o acceso al cortijo de la Ermita y ubicada a la derecha de esta Venta, según miramos a su fachada principal.
Dejando progresivamente, atrás y ahora, con el paisaje de las alamedas al desnudo como nota dominante, y con la intersección de varios arroyos no permanentes, a nuestra derecha como referencia; así como la de la línea de tendido eléctrico y bajo la que pasamos. Llegando, en un abrir y cerrar de ojos, hasta una pantaneta, con dique o pequeña presa de tierra, y que vemos a nuestra izquierda.
Continuando por este camino; llegamos, a la media hora aproximadamente, al Cortijo de la Ermita (a la derecha del carril); y acto seguido y de frente, al Cortijo-Palacio Árabe y Ermita de San Antonio (1.240 m.a.); así como a la piscifactoría cercana, a las espaldas del cortijo, y que ha sido construida por la Junta de Andalucía, cofinanciada también por la Unión Europea, para la conservación y cría de especies de aguas continentales; entre ellas la del cangrejo.
Tras un pequeña ojeada de reconocimiento, proseguimos con nuestra marcha; ahora sí, con una corta aupada, de esas de las que hay que tomárselas con ganas, llegando acto seguido al famoso pilarillo de Manolo el del Molinillo.
Punto exacto éste, el del pilarillo, en donde reza escrito el agradecimiento en su nombre; encontrándonos, como mayor referencia, a su izquierda, junto a las ruinas del antiguo cortijo del Despeñadero, ubicado bajo el tajo del mismo nombre.
Verde paraje, con parada incluida recomendada, y que aprovechamos para asomarnos y poder contemplar, una vez más, el gran salto de agua que hay arroyo abajo. Eso sí, un poco oculto por la vegetación, por lo que habrá que estar atentos hasta localizarlo, guiándonos por el sonido tan estrepitoso del agua que produce.
Proseguimos nuestra marcha ahora con dirección a Prado Negro, cambiando el piso del terreno a más rocoso y al alza; dejando atrás, a nuestra izquierda, como nuevo punto de referencia, una gran cueva, formada bajo el tajo antes mencionado, y que es comunmente utilizada para el refugio del ganado ; así como la gran mole rocosa que tenemos delante y que salvamos sendero arriba, dejando atrás, a nuestra derecha ahora, otra enorme cueva antes. Llegando hasta el collado cercano, con ese giro a la izquierda, y en donde nos encontraremos también con una torreta de electricidad como referencia. Todo y con vistas ya hacia las primeras casas de Prado Negro, con la Peña de la Cruz como telón de fondo y vigía de estas tierras.
Bajando acto seguido hasta el arroyo de Prado Negro, para cruzarlo por el pequeño puente-pasarela de hormigón habilitada al efecto; retrocediendo un poco, una vez en la otra margen, la derecha, arroyo abajo, con la idea de acercarnos y poder visitar otro espectacular salto de agua como premio. Hermosa cascada, también ésta, bastante escondida como la anterior, por cierto; y lo mismo: deberemos de guiarnos por el sonido a golpe de agua. Todo, antes de llegar a este bonito anejo de Huétor Santillán que es Prado Negro.
Trayecto éste, que y/o aunque lo repitas una y otra vez, como era nuestro caso, nunca defrauda os lo aseguro, por su belleza tan al natural y con recompensa.
Llegamos a Prado Negro (1.400 m.a.), tras unos 5 Km. de recorrido en algo menos de 2 horas, desde el inicio de la caminata, con las paradas mencionadas, y hacemos un nuevo alto en el camino en la zona de entrada y/o aparcamiento de los dos estupendos restaurantes que existen en este anejo.
Parada ésta, que aprovechamos para reagruparnos, tomando tras ella, la pista principal de la derecha;
caminamos un poco por la carretera asfaltada, con dirección a las Mimbres. Tomando, más o menos a mitad de camino hacia esta Área Recreativa, la vereda que nos sale a la izquierda y que nos lleva de nuevo, en un corto pero pronunciado descenso, a las ruinas del Cortijo del Despeñadero y al pilarillo cercano del “Santo” Manuel.
Deshaciendo, ya sí, el camino andado hasta aquí y volviendo de nuevo hasta la antigua Venta del Molinillo.
Y ya, para terminar, decir de esta antigua Venta, la del Molinillo, que fue parada obligada, en un pasado no tan lejano, para los sufridos viajeros; usuarios de estas tortuosas carreteras y antiguos caminos carreteros; y en donde se sanaban todo tipo de fatigas con aquella buena dosis y calidad en sus jamones y pan casero; con el acompañamiento, claro, de la refrescante cerveza y/o agua fría. Dando fe, el que suscribe, de aquellas tapas tan serranas.
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